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Antigua Rectoría

HISTORIA

La Universidad Autónoma de Sinaloa, aunque con diversas denominaciones en sus 141 años de existencia, ha sido un significativo soporte cultural y moral de Sinaloa y el noroeste de México.

Abrió sus puertas como Liceo Rosales el 5 de mayo de 1873, según decreto del gobernador liberal Eustaquio Buelna. La galería de sus notables alumnos, maestros, investigadores y egresados ilustres es prolongada: Eustaquio Buelna, Rafael Buelna Tenorio, Ruperto L. Paliza, Epitacio Osuna, Ramón Ponce de León, Bernardo J. Gastélum, Genaro Estrada, Solón Zabre Morell, Enrique Félix Castro, José Luis Ceceña Cervantes, entre otros muchos, tuvieron que ver con esta noble institución en distintos momentos de su historia.

Como Colegio Rosales, ya en 1874 y siguientes se creó como la institución educativa superior más importante de Sinaloa y el noroeste. En 1918 recibe por vez primera la autonomía siendo Universidad de Occidente. En 1965 pasa a llamarse Universidad Autónoma de Sinaloa.

La Universidad Autónoma de Sinaloa constituye actualmente un espacio cultural robusto donde conviven armónicamente las diferentes expresiones del pensamiento universal. El cultivo de la ciencia, la tecnología y las humanidades se traducen en acciones académicas progresivamente vigorosas.

Las universidades y las demás instituciones de educación superior a las que la ley otorgue autonomía, tendrán la facultad y la responsabilidad de gobernarse a sí mismas; realizarán sus fines de educar, investigar y difundir la cultura de acuerdo con los principios de este artículo, respetando la libertad de cátedra e investigación y de libre examen y discusión de las ideas; determinarán sus planes y programas; fijarán los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico; y administrarán su patrimonio. Las relaciones laborales, tanto del personal académico como del administrativo, se normarán por el Apartado A del Artículo 123 de esta Constitución, en los términos y con las modalidades que establezca la Ley Federal del Trabajo conforme a las características propias de un trabajo especial, de manera que concuerden con la autonomía, la libertad de cátedra e investigación y los fines de las instituciones a que esta fracción se refiere.

  • Facultad de autorregulación: implica que la universidad pública aprueba internamente la legislación y normatividad que regula sus relaciones internas, siempre que se ajusten al orden jurídico nacional.

 

  • Facultad de autoorganización académica: implica que la universidad pública fija sus planes y programas de docencia, de investigación y de difusión de la cultura; asimismo, establece los términos de ingreso, promoción y permanencia de su personal académico.

 

  • Facultad de autogestión administrativa: implica que la universidad pública tiene libre manejo del presupuesto asignado por el Poder Legislativo y de los ingresos por sí misma generados, aunque debe observar las disposiciones en materia de rendición de cuentas y de transparencia en la información, tanto al interior como al exterior de la institución universitaria.

 

La autonomía universitaria es el nutriente esencial en la vida de la universidad pública. Resulta imprescindible que no se erosione la autonomía, por eso es necesario exponer argumentos en cuanto a la toma de decisiones académicas, de gobierno , presupuestales y de regulación interna.