Congreso Popular de Sinaloa

 

El 23 de enero de 2014 se emite desde el D.F. una convocatoria para constituir un Congreso Popular. Uno que se encontrara salvaguardando la verdadera voluntad popular. La fecha para dicha peripecia sería el 5 de febrero donde, llegada la hora, asistió un representante del MIUAS y uno de Esfuerzo Civil A.C.

 

La convocatoria la realizaron más de 50 personajes entre académicos, intelectuales y artistas y, por supuesto, generó mucha expectativa y como consecuencia una gran confluencia de voluntades para ese 2 de febrero.

 

En un inicio se dieron las participaciones de 2 minutos de gente del público elegida de manera aleatoria. Posteriormente, hicieron pronunciamientos Paco Ignacio Taibo II y John Ackerman. Entre las declaraciones que hicieron fueron la derogación de todas las modificaciones a los artículos constitucionales que se propusieron con la reforma energética. Al concluir el evento, notamos que, a los que venimos desde lejos, nos quedó un saborcito amargo en la boca. No vimos nada contundente, todo lo contrario, percibimos culebra en el agua o bien intenciones de control por parte de los chilangos. No hubo ningún intento por consolidar los congresos populares en el resto de los estados de la república. En numerosas ocasiones, ya habiendo culminado el evento del 5 de febrero, el caballero de la triste figura comunicó esta inquietud a la diversidad de organizadores del Congreso Popular en el D.F. vía email sin conseguir una respuesta.

 

Aun así, el MIUAS y Esfuerzo Civil A.C., emprendieron la aventura de instalar un congreso popular local autónomo de las decisiones del centro pero con intenciones intrínsecas de cooperación con los demás congresos populares.  Recordando que el concepto, congreso popular, brota en la antigua roma.

En la instalación del congreso popular en Sinaloa se invitó a dos personajes de la política para participar en un debate sobre la organización social, Gerardo Fernández Noroña y Gilberto Lozano. El segundo no le fue posible venir pero sin embargo, Gerardo Fernández Noroña sí tuvo una participación larga con el poco auditorio que pudo asistir al evento. Auditorio conformado por un 10% de soldados o agentes de gobierno.

 

Hubo una comida y para finalizar una reunión para establecer acuerdos. Lamentablemente los acuerdos nacieron y murieron esa misma tarde. Era muy difícil darle seguimiento con las obligaciones que teníamos con la escuela o el trabajo así que este proyecto no duró, cayó en el conge, esperando resurgir en un futuro no muy lejano.